Las matemáticas pueden salvar matrimonios
Un modelo matemático fue capaz de identificar los distintos tipos de pareja y predecir sus posibilidades de supervivencia
EFE 26-03-2009
Las matemáticas no son sólo un concepto abstracto, sino que tienen numerosas aplicaciones prácticas, entre ellas la de consejero matrimonial o la de instrumento de los médicos para conocer la evolución de los tumores cerebrales.
Esta es la teoría que defiende el matemático James Murray, que asegura que con un simple modelo matemático elaborado junto a colegas de la Universidad de Oxford (Reino Unido) ha podido predecir tasas de divorcio con una precisión del 94%.
Murray, que pronunció una conferencia en la Royal Society de Londres, explicó que estudiaron el caso de 700 parejas recién casadas, a las que grabaron mientras hablaban sobre un tema controvertido -dinero, sexo o familia política- y a las que pusieron nota en cada una de sus intervenciones.
Las puntuaciones positivas fueron para las expresiones de humor y de afecto, mientras que se puntuó de manera negativa las actitudes de enfado y desprecio o ponerse a la defensiva.
Murray y su equipo emplearon esas puntuaciones, junto al modelo matemático que elaboraron, para identificar los distintos tipos de parejas y predecir sus posibilidades de supervivencia.
"Asombrosa exactitud"
Posteriormente se hizo un seguimiento de los matrimonios, en intervalos de 1 o 2 años durante un total de 12 años, y pudieron confirmar la "asombrosa exactitud" del modelo de predicción.
"Lo que me dejó pasmado fue que una discusión, a veces subida de tono y muy emocional, se pudiera encapsular de manera tan sencilla y tan útil en lo que se ha convertido en un simple modelo matemático sobre la interacción en las parejas", explicó el matemático.
Murray aclaró que "no dijimos a ninguna pareja cuál era la predicción del modelo".
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Així que, nois i noies, aneu molt al tanto amb les Matemàtiques, i sobretot, preneu-vos la vida amb amor i afecte!!!!
Atenció amb les injeccions!!!
Cinco países europeos recomiendan a sus sanitarios estudiar cálculo
ISABEL FERRER - La Haya - 17/11/2008
Un bebé diabético de cuatro kilos recibe una dosis de insulina inferior a la de un adulto con la misma enfermedad y que pese 78. Este principio teórico parece elemental, pero a la hora de preparar las inyecciones, la cosa puede complicarse. Tanto, que hasta un 45% de los fallos hospitalarios tienen que ver, al menos en Holanda, con un cálculo erróneo de los medicamentos administrados por médicos y enfermeras. Viendo que la situación no mejoraba, el Hospital Universitario de Ámsterdam, uno de los mayores del país, ha puesto en marcha un curso obligatorio de matemáticas, por ordenador, para ambos colectivos. Al estudio se han apuntado 10 centros nacionales. Alemania, Bélgica, Suiza y Austria también lo siguen.
De unas cinco horas de duración, con una prueba inicial para establecer los conocimientos del alumno, así como otro examen final, con nota, el curso presenta casos prácticos, incluye 300 preguntas que abarcan desde las unidades de medida de los manómetros (que sirven para calcular la presión), a descifrar los análisis de un paciente. El cursillo completo puede seguirse en casa, pero hay que repetirlo hasta acertar todas las preguntas. Las respuestas figuran en el propio programa y aparecen una vez completado cada caso. El Hospital Universitario de Ámsterdam ha inscrito ya a 1.600 enfermeras y 200 estudiantes de enfermería, así como a 300 alumnos de medicina y médicos en prácticas.
Dosis correcta
Los protocolos de este centro exigen a un colega de la enfermera o médico responsable de una dosis medicinal, que compruebe si es la correcta antes de dársela al enfermo. "Aún así, un estudio efectuado en Maastricht (al sur del país) ha revelado que un 40% de los encargados de revisar las tomas en los centros médicos nacionales tampoco sabe calcularlas bien. Es una muestra del descenso de la calidad de la enseñanza. No se aprende a calcular como antes", según Peter Simons, director del departamento de enfermería del hospital, quien añade que los compuestos actuales son muy precisos y algo complicados.
"No hablamos sólo de niños y adultos. El peso y otros factores, como el resto de medicinas recetadas, condicionan los miligramos. Por eso, si se ignora la operación apropiada para obtener la dosis adecuada, tampoco sirve de nada utilizar una calculadora", reflexiona.
ISABEL FERRER - La Haya - 17/11/2008
Un bebé diabético de cuatro kilos recibe una dosis de insulina inferior a la de un adulto con la misma enfermedad y que pese 78. Este principio teórico parece elemental, pero a la hora de preparar las inyecciones, la cosa puede complicarse. Tanto, que hasta un 45% de los fallos hospitalarios tienen que ver, al menos en Holanda, con un cálculo erróneo de los medicamentos administrados por médicos y enfermeras. Viendo que la situación no mejoraba, el Hospital Universitario de Ámsterdam, uno de los mayores del país, ha puesto en marcha un curso obligatorio de matemáticas, por ordenador, para ambos colectivos. Al estudio se han apuntado 10 centros nacionales. Alemania, Bélgica, Suiza y Austria también lo siguen.
De unas cinco horas de duración, con una prueba inicial para establecer los conocimientos del alumno, así como otro examen final, con nota, el curso presenta casos prácticos, incluye 300 preguntas que abarcan desde las unidades de medida de los manómetros (que sirven para calcular la presión), a descifrar los análisis de un paciente. El cursillo completo puede seguirse en casa, pero hay que repetirlo hasta acertar todas las preguntas. Las respuestas figuran en el propio programa y aparecen una vez completado cada caso. El Hospital Universitario de Ámsterdam ha inscrito ya a 1.600 enfermeras y 200 estudiantes de enfermería, así como a 300 alumnos de medicina y médicos en prácticas.
Dosis correcta
Los protocolos de este centro exigen a un colega de la enfermera o médico responsable de una dosis medicinal, que compruebe si es la correcta antes de dársela al enfermo. "Aún así, un estudio efectuado en Maastricht (al sur del país) ha revelado que un 40% de los encargados de revisar las tomas en los centros médicos nacionales tampoco sabe calcularlas bien. Es una muestra del descenso de la calidad de la enseñanza. No se aprende a calcular como antes", según Peter Simons, director del departamento de enfermería del hospital, quien añade que los compuestos actuales son muy precisos y algo complicados.
"No hablamos sólo de niños y adultos. El peso y otros factores, como el resto de medicinas recetadas, condicionan los miligramos. Por eso, si se ignora la operación apropiada para obtener la dosis adecuada, tampoco sirve de nada utilizar una calculadora", reflexiona.
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